Tengo que decir que en principio, la idea de pasarse dos meses y medio en la selva peruana, Alto y Bajo Mayo, para más señas, tomando fotos sobre un tema tan amplio y ambiguo como es la interculturalidad, para acabar montando una exposición en dos ciudades, no suena del todo mal, verdad?
Y de hecho, la mayor parte del tiempo he disfrutado un montón, tanto de la gente como del lugar, de su comida, de su cerveza, de sus casas y de todo lo que ha hecho falta. Pero he de señalar que, para llevar cualquier empresa, ya no a buen puerto, sino a algún puerto, Ulises en su Odisea no pasó por tanta complicación como la laura en la selva para conseguir que la exposición final de las fotos, de verdad se hiciera.
Para empezar, la primera fecha, el 18 de diciembre en Lamas hubo de ser aplazada para el 30, y hasta el día antes de la de Moyobamba no estaba recogiendo las fotos para montarme en un auto y llevarlas hasta la ciudad en cuestión, donde tuve el tiempo pelao para reajustarlas todas a unos marcos que me prestaron que no conocían el ángulo recto. Todo el montaje final con ayuda de un grupo de baile tradicional de Moyobamba, que se llama Mayoruna y que sale en las fotos, y que igual sirven para un roto que un descosido. Lo mismo tocan la flauta, que el tambor, que se ponen unos trajes imposibles y se pegan saltando dos horas al sol para deleite del personal. Pues eso, que también te ayudan a enmarcar fotos y te las llevan en motocarro con la mayor diligencia.
Vuelvo al turrón, que me despisto.
Esta es la cuestión aquí, el despiste, por no llamarlo otra cosa. No sé si me apetece relatar al detalle todos y cada uno de los contratiempos que han surgido hasta la llegada de las fotografías, pero así, resumiendo, me he pasado dos semanas conociendo de primera mano los vericuetos de la burocracia y el funcionamiento de este país y la sensación, digamos que no es buena. Hay un libro de Ciro Alegría, 'El Mundo es Ancho y Ajeno' donde dice más o menos que lo que mata al Perú es, por un lado las armas y por otro el papel sellado. 'Te puede faltar el pan, pero nunca el papel sellado'. En Perú, cualquier iniciativa, propuesta o empresa que quieras llevar a cabo, perece en el camino sepultada por un fardo de papel sellado.
En mi caso no fueron tanto los sellos como la pachorra y sobre todo, desorganización general imperante. Se pierde muchísimo tiempo en cualquier cosa, el 'vuelva usted mañana' de Larra es el pan nuestro de cada día, se gasta mucho teléfono, pero con nulo o escaso resultado; puedes pasarte dos días esperando una llamada que nunca llega, no puedes fiarte en absoluto de lo que te aseguran aunque pongan a sus madres por garantía; y el caso es que ellos lo saben, lo reconocen, e incluso muchos se quejan, pero son los mismos que te vacilan a la primera de cambio poniéndote unas excusas que no sabes si reirte o echarte a llorar.
Yo, después de unos hervores de sangre, decidí reirme, como ellos, que es mucho mejor para el hígado, que por cierto ya tengo suficientemente machacado a base de cerveza y tacacho.
Al final descubrí que aquí las cosas a veces no se piden, se exigen o se deciden unilateralmente, y cuanta más mala ostia en el reclamo, mejor funciona. Lo dificil es distinguir cuándo sonreir y cuándo gritar.
He descubierto que los tacos y maldiciones tan típicamente españolas impresionan mucho por estos lares, así que hay que saber utilizar esto. Yo no lo he hecho y así me ha ido. Pero una buena parrafada en el más puro tono sardónico a la par que borde como yo sóla, tiene unos resultados espectaculares. Esto sí que lo hice y a las fotos me remito.
Y nada, que felizmente hay una exposición que espero, siga circulando por cuantos más lugares mejor, y que si a alguien se le ocurre reparar en ella y mirarla un momento, pues eso que ganamos. Yo he de decir que los ratos que estuve por allí el día de la muestra, nunca había visto mirar unas fotos a tanta gente con tanto interés, los padres y madres explicaban sus cosas a los hijos, la gente comentaba, y creo que a todo el mundo le gustó encontrarse con imágenes de cacharros y lugares reconocibles, algunos casi olvidados para ellos y probablemente en extinción.
Y al séptimo día, descansó; hemos dormido diez horas, después de un viaje de siete, me he comido un huevo frito para desayunar, con un jugo y un café y me piro con Valle a la calle a ver mundo.
Un saludo sonriente a todas y a todos en estas fechas de sonrisas y lágrimas
(en el fondo, y a toro pasado, todo esto me hace mucha gracia)
laura
Pues yo siempre he pensado que tú gestionas mu bien lo de dar una voz y lanzar una mirada "sesina", o x el contrario susurrar dulcemente mientras sonríes de soslayo... así que por ese lao vas sobrá! jajaja
ResponderEliminarPor cierto, que me encantó recibir tu sms de felicitación desde la selva! muchísmas gracias!
Y que paséis una estupenda navidad allí.
Estoy deseando ver la exposición, que seguro que disfrutaremos en LENGUA DE GATO o en cualquier garito que nos dejen colgar las fotos...
Milbexox!