jueves, 12 de noviembre de 2009

domingo, 1 de noviembre de 2009. Lamas

hoy toca narrar un acontecimiento bastante curioso: un matrimonio entre nativos del barrio waiku.

(introduzco al que no sepa qué coño pinto yo en perú, que me temo que no he aclarado todavía: sucede que estoy en Lamas, un pueblo de la región de San Martín, selva o ceja de selva según a quien preguntes, justo anterior a la llanura amazónica, y donde hay un barrio (el waiku) casi exclusivamente poblado por nativos quechwa-lamistas, descendientes de los Motilones o Chankas, que resistieron como pudieron al imperialismo Inca y que conviven más o menos amigablemente con la población mestiza de por aquí. y resulta que mi función, además de sensibilizarme como me enseñaron en las jornadas de formación de los jóvenes castores, es entre otras cosas, realizar un 'levantamiento fotográfico', que dicen por aquí, sobre la cosa de la interculturalidad)

procedo:

yo ahorita mismo estoy muerta de calor, son las 4 de la tarde y hoy hace bochorno, cosa que no pasa demasiado, pero cuando pasa, es ligeramente infernal. los tejados son de calamina (chapa), los techos ahora se construyen bajos a causa de un terremoto que derribó muchas casas, y esta bonita mezcla complica el tema de encontrar un lugar fresco. pero ya pronto serán las 5 y refrescará un poco. además no puedo irme my lejos porque he cambiado el resfriado de la semana pasada por una cagalera, y he de mantenerme cerca del hotel, por seguridad, más que nada.

pues resulta que ayer estuve más o menos de invitada en una boda en el waiku.

así, para empezar diría que los novios eran lo mas sieso que te puedes echar a la cara, pero parece que han de comportarse así. llevan en realidad 2 años conviviendo, pero no se miraron ni sonrieron en todo el día. no pueden comer, pero se sientan a la mesa con todos, les ponen el plato y luego se lo quitan y ahí se quedan con su cara de nabo. es algo así como que tienen que evitar las habladurías.
me levante a las 5.30, no desayuné, a las 6 hubo una misa coñazo, católica, oficiada por un cura vasco con cierto gusto por el sermoneo, la homilía duro eternamente y les habló de la importancia de que los maridos ayuden a llevar la carga de la chakra (granja) cosa que por lo visto hacen las mujeres, con una cinta que se pasan por la frente, y luego no pegarles ni emborracharse todo el rato. no se hasta que punto los nativos gustan de estas prácticas, pregunté y dijeronme que eran mas bien los mestizos, pero tampoco te puedes fiar mucho de una sóla respuesta, aquí el que no sabe algo se lo inventa.

después fuimos en procesión hasta la casa de alguien donde cambiaron a la novia de traje (se cambia 3 veces a lo largo del día) y luego más procesión hasta la casa del novio, o del padre del novio, no estoy segura, o igual es la misma. allí se sentaron uno a cada lado de la habitación y repartieron bizcochuelo y trago (aguardiente). empecé el día con un poco de esto, un bizcochuelo y una cerveza calentita.

y luego comienza lo divertido, los familiares, por turnos, van bailando una cosa como la sardana y dos locas les echan el bizcocho desmenuzado y el aguardiente por encima. y claro, luego le toca recibir al resto del personal. después de que me ducharan con trago enterita, con el regocijo general, y especial ensañamiento, que para eso soy gringa, me fui a duchar y a cambiarme, qué olor, por dios. desayuné en casa de Nelly otra vez algo más decente (café y huevos fritos con chorizo, plátano también frito y yuca.hale) y a la una de la tarde otra procesión, a la casa de la novia. vuelta a sentarse cada uno en un sitio, unos bailes y sacan unas mesas donde se ponen a comer los familiares. sopa y arroz con gallina. me invitaron, naturalmente hube de aceptar bajo amenaza de no ser bien recibida nunca más, y tengo que decir como conclusión que no me gusta la gallina. nada. y que es difícil comer arroz con los deditos. y ya me fui, porque lo demás era más de lo mismo, sólo que cada vez más chuza todo el mundo.
además no acababa ahí el día. mi colega Nelly, que está pendiente de mi todo el día pa' que no me falte de ná, me llevo a las cataratas de Chapawanki en un camioncito colectivo, me condujo por allí a la velocidad del rayo porque andabamos con prisa para coger el mismo camioncito de vuelta pero en otra parte, y luego de hacer cuatro fotos y fichar en la piedra de la catarata hubo que subir hasta la finca de otra profesorita que me había invitado a pasar la noche, andandito, por una cuestecita bastante hacia arriba y allí me dejó con el tiempo justo para que ella agarrara el camión a su casa. llegué muerta, me duché en pelotas en un caño en mitad del campo, cenamos cerdo (frito) con plátano, hicimos un fueguito, charlamos con el vecino y a dormir. más o menos. el tema de tanta aglomeración de acontecimientos es que como ando todo el día protestando por el ruido de los motocarros a las 6 de la mañana, Dielmith, que así se llama la profesora me invitó allí, que no se oye nada, lo cual agradecí mucho, lo único que el programa del finde acabó resultándome algo apretado. aquí conviene aceptar las invitaciones para no herir sensibilidades. qué boca más grande tengo, madre.
sigo, a las 7 arriba, otro camioncito y a las 8.30 izamiento de bandera, cosa que por estos lares llevan con mucha seriedad (cantan el himno a voz en grito, muy solemnes y con la mano en el corazón, no como nosotros que cantamos lo de que franco tiene el culo blanco y eso). y lo dicho, mucha ceremonia, mucha tontuna política patria y otra vez al waiku, al 'aconsejamiento' de la boda, que esto no ha acabao.

el aconsejamiento es una ceremonia que se hace al día siguiente de la boda, que siempre es en sábado, con lo que esto nos sitúa en el día de hoy, domingo, más o menos a las diez de la mañana.

en la boda, además de los novios, están los padres de cada cual, los abuelos y un padrino y una madrina que forzosamente han de ser mestizos. estos son los que sirven la comida, cuidan de que todo esté bien y pagan, entre otras cosas, a los músicos. y debe de ser que lo de la música no tiene precio (tres individuos se pegan todo el día y toda la noche tocando, uno el bombo, otro el tambor y otro la quena (el txistu) o el clarinete, el de la quena cobra más porque es más sacrificado), el caso es que el padrino parece que se negó a pagarles y al día siguiente, supongo que avergonzadamente digno, no se presentó a hacer una de sus labores principales: aconsejar a los novios y repartir unos latigazos por aquí y por allá, para saldar deudas morales. Y parece que esta parte importa de veras, porque Nelly, que estaba conmigo y es mestiza, andaba preocupada pensando en ofrecerse ella misma para lo de los consejos, no se fueran a quedar los recién casados sin la porción correspondiente de sabiduría misty. y casi que menos mal que al final no dijo nada, me hubiera impresionao mucho verla con lo de los latigazos.

al caso. después de esperar mucho, o eso me pareció a mí, dadas mis circunstancias personales de cansancio, calor, olor a cuerpos destilando aguardiente y moscas (allí no había dormido nadie y presentaban todos un aspecto que no sé cómo calificar, y es que además seguían bebiendo supongo que para no dormirse) empezó el sarao. en una habitación colocan dos bancos enfrentados como a cuatro o cinco metros uno del otro, uno para cada familia, los varones, como siempre. las mujeres y el resto del personal, que es mucho y variado, se desperdigan por el suelo detrás de los bancos. y los recien casaditos van pasando persona por persona, saludandose en medio de una letanía en quechwa, igual de serios que el día anterior, pero más relajados. cada cual les cuenta su milonga, entre las que destaco la de la madre del novio, que se puso a llorar también en quechwa después de pronunciar en medio de la letanía claramente (para mí) las palabras 'emergencia' y 'tarapoto'.

luego se espera otro rato que a ellos les sirvió para repartir más trago y a mí para querer morirme un poco más deprisa y empezar a notar que las nauseas subían y bajaban con una frecuencia e intensidad alarmante. al cabo, los dos padres se colocan en el medio de la habitación, sueltan otra monserga y en un momento dado uno se arrodilla y el otro le sacude dos latigazos en la espalda que yo creo que tienen que doler. se sonríen y cambian. vuelta a sacudirse, vuelta a sonreirse y hale, se acabó lo que se daba. lo que se dicen en estos momentos delicados tiene que ver con reprocharse cosas que hayan pasado y que haya que arreglar de alguna manera. supongo que esta es tan buena como cualquier otra.

como yo allí no me enteraba de nada, esperé aún más rato y cuando ya un integrante del evento me invitó a sentarme con él en el banco y a preguntarme por mi vida, deduje que allí no había más que rascar y me escapé echando leches. ¿y dónde están los motocarros cuando hacen falta? haciendo ruido al lado de mi hotel, no en el waiku para subirme a mí la cuesta a pleno sol uno de los días que más calor ha hecho desde que estoy aquí. llegué arriba no sé cómo, me duché como tres veces y descubrí el delicado estado de mi estómago creo que a causa de la gallina. su mera evocación junto con el olor a yoquesé con moscas me trastorna considerablemente.

para terminar tengo que decir, Belisa y María, que a pesar de la innegablemente buena oportunidad que se me ha presentado con esto, las fotos las he hecho como he podido a causa de lo que aquí cuento, espero os hagáis cargo. y espero que esté todo claro porque además del malestar general con el que escribo hay aquí una interferencia entre laura pausini desgañitándose y una cumbia, y subiendo.

otra conclusión: junto a la gallina, tampoco me gusta la cumbia.

un beso y a seguir bien

laura

1 comentario:

  1. xo maremía del amnor hermoso ke reketebien skribies!!!

    ah: KUMPLEAÑOS FELÍ, KUMPLEAÑOS FELÍ, TE DESEO KE PASES UN KUMPLEAÑOS MJU REKETEFELÍ!!!

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